Unidad

 

“Chiyono era una mujer que se entregó a la vida de los monasterios y a su trabajo interior hacia la iluminación.

Una noche, realizando una de las tareas propias de su rutina, fue a buscar agua a un pozo cercano. Tras llenar el destartalado cubo, se dispuso a llevarlo con calma y cuidado para no perder parte de su preciado contenido durante el camino. La noche, de nubes y claros, estaba tenuemente iluminaba por el resplandor de una hermosa luna llena. Chiyono alternaba su vista en el suelo, la luna y el reflejo oscilante de ésta en el agua del balde.

De repente, mientras observaba el reflejo de la luna en el agua, tropezó, cediendo las asas y rompiéndose al impactar contra el suelo.

Durante unos instantes, la monja Chiyono permaneció inmóvil, observando los restos del cubo y cómo el agua se filtraba poco a poco en las porosidades del suelo… Luego, miró directamente a la luna… Y en ese sencillo percance, tras años de esfuerzo, paciencia y tenacidad, Chiyono se iluminó.

Rememorando lo que sintió en ese instante, escribió:

‘De un modo y otro traté de mantener el cubo íntegro, esperando que el débil bambú nunca se rompiera. De repente, el fondo se cayó. No más agua; no más reflejo de la luna en el agua: vaciedad en mi mano'”

Cuento zen

Comprensión

 

“Un día, Chuang Tzu y un amigo estaban caminando por la rivera de un río.

‘Mire a los peces nadando’, dijo Chuang Tzu, ‘realmente están disfrutando de sí mismos’.

‘Usted no es un pez’, contestó el amigo, ‘así que no puede saber verdaderamente que están disfrutando de sí mismos’.

‘Usted no es yo’, dijo Chuang Tzu, ‘¿así que cómo sabe usted que no sé que los peces están disfrutando de sí mismos?'”

 

Cuento taoísta

Primavera

 

“El árbol tuvo hojas, cayeron, pero una vez más le llegó la primavera.

Crecen los brotes, las flores, se renuevan las viejas promesas.

Shin, si alguna vez olvido mi profundo lazo contigo,

en cientos de miles de kalpas nazca yo como una bestia.”

 

Ikkyu